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miércoles, julio 01, 2009


"And I can chat with you, baby. Flirt a little, maybe. Does your mother know that you're out?".


Siempre digo que voy a seguir escribiendo en mi blog, y nunca lo hago… Aunque eso ya no es novedad para cualquiera que me haya leído alguna vez.

Tantas cosas han ocurrido alrededor mío, que no sé por donde empezar.

No quiero profundizar demasiado en el mentado incidente de la influenza porcina. De pronto 150 personas muertas de influenza porcina en México valen más que las 3000 que se murieron de malaria ayer en África. Efectivamente sin contar los que mueren de tuberculosis, o dengue. O cualquier otra cosa. Repentinamente este nuevo virus (que es peor que SIDA en el aire, aparentemente) es un arma de bioterroristas, una técnica de mercado de fábricas de fármacos, o una distracción política. Blah, que con ese trozo de opinión les baste, porque ya estoy hasta la coronilla de ese tema.

Hablando de fastidio… bueno, mejor no hablemos de él, que me pongo de mala leche. ¡Cómo hay gente que es un verdadero incordio!

Total, que me escabullí a MTY y, total, que me regresé. Creo que estuve ahí aproximadamente un mes y medio… Me la pasé bien, sin muchas experiencias en las cuales profundizar por ahora. Lo cual no implica que no hayan tenido importancia, simplemente que se han disfrutado al máximo en el momento, sin más ni menos.

Confieso que una parte de mí se quería quedar por allá, tanto por las razones que ignoré hace un párrafo, como por la añoranza de los tiempos perdidos. Pero uno hace planes y Dios se ríe.

De momento me encuentro bendecida con la presencia de un inquilino bruno bruno, que se cree sombra y me despierta en la madrugada con ojos amarillos y maullidos necesitados de amor. Tenía yo casi un año con síndrome de abstinencia gatuna, y este micho me hace producir endorfinas a lo bruto. Le hace honor a su nombre, es mi Liebchen.

Traigo ganas de pintarrajearme la greña de colores, pero siempre digo que lo haré y al final me vencen los paradigmas sociales. ¡Qué vida!



Oyendo: Dancing Queen--- ABBA

martes, abril 14, 2009


"A great preservative against angry and mutinous thoughts, and all impatience and quarreling, is to have some great business and interest in your mind, which, like a sponge shall suck up your attention and keep you from brooding over what displeases you".


Odio no poder dormir cuando me tengo que levantar temprano al día siguiente.

Hoy fue un buen día, con todo y todo. De hecho, ahora que pienso en todo… creo que no fue tan bueno.

La pequeña Esmeralda perdió su celular por segunda vez. Es injusto decir que es la segunda vez, siendo que la primera no fue pérdida sino ratería, pero esta defensa no nos regresa el aparato perdido. ¡Ánimo, pequeña princesa! Aunque todos te quieran hacer creer lo contrario, todo lo material pasa; se atrofia y se tira a la basura. No os agobiéis, princesa. El Reino os necesita.

Tal vez suene mal, pero ver el infortunio de las demás personas me hace ver que realmente soy bastante bienaventurada (por no decir bendecida, porque luego uno toca temas religiosos y la gente se ofende). No, no disfruto de la desdicha de la gente a mi alrededor. Honestamente, mi empatía me lo impide. A lo que voy es meramente el hecho de que me hace consciente de que no estoy tan mal como mi mente emo me quiere hacer ver.

Nosotros siempre tenemos los peores problemas, las peores familias y no hay desventura como la nuestra. Oh, nuestra vida es en verdad pésima. ¿Quién se apiadará de nosotros? ¿Tendremos arreglo?

Claro, nadie se acuerda de los niños desnutridos en África. Es más, ¿para qué nos vamos tan lejos? Los reto a caminar una hora por la ciudad y si no ven pobreza vienen y me cachetean por mentirosa.

Yo era de esas personas, y creo que todos lo somos, o lo fuimos en algún momento (muy probablemente en la adolescencia). Mi vida era lo peor, mis problemas arrasaban cual terrible chubasco, mi familia era un tirano inflexible; ¡nadie me entendía! Oh, woe is me.

Y, bueno. La verdad es que muchas de esas cosas que antes eran tan terribles no han cambiado. Y probablemente no lo hagan. ¿Por qué, entonces, esos viejos problemas ya no tienen relevancia? ¿Será que han sido suplantados por otros dilemas de mayor nivel? ¿O será que dejaron de importarnos?

¿Le da grandeza a un problema nuestra visión de él? ¿Qué es lo que alimenta al poder que tienen los problemas sobre nosotros? Pero, aún más importante, ¿quién les da de comer ese alimento?

Es sencillo: uno mismo nutre la supremacía de estas contrariedades. La pregunta es: ¿Por qué nos gusta tanto?

No conozco persona que no le guste ahondar en las injusticias que se le han hecho (y me incluyo, porque me conozco). Y que si nos ofendieron, y que si nos humillaron. Ay, pero no hay que olvidarnos de aquel día en que nos engañaron. Sí, eso fue horrible, hay que recordarlo. ¿QUÉ RAYOS? ¿Por qué esta naturaleza humana insiste en revivir estas cosas inservibles? ¿Qué necesidad de estar desperdiciando tiempo en recuerdos inaprovechables? En verdad que no lo entiendo, y quiero que cese.

¡Basta! Hoy le doy el día libre a todo eso. Que me vengan a molestar después.

Pero no mañana, porque veo a Saty… ¡felicidad!



Oyendo: Good Morning Starshine--- Fifth Dimension

viernes, abril 10, 2009


"Many people think that if they were only in some other place, or had some other job, they would be happy. Well, that is doubtful. So get as much happiness out of what you are doing as you can and don't put off being happy until some future date".


Y volvemos con el sofoco.
Un día de estos te voy a dejar de hablar y a ver qué carambas haces.

Blargh, blargh. Estoy de malas.

En serio no sé qué rayos te pasa por la cabeza. ¿Qué te hace sentirte con tantos derechos sobre mí? Ni mi mamá sabe en qué ando a cada segundo de mi vida, mucho menos tú. Créemelo.

Y no sabes cómo me irrita el hecho de que siempre quieres quedar bien conmigo. ¿Crees que eso te cambia como persona? Déjame romperte la burbujita, corazón. Sigues siendo el mismo, no importa que te me presentes como un héroe o un mártir.

Ay, pobrecito. Ay, hay que ayudarlo. Ay, hagámoslo feliz. PAMPLINAS. Me choca la gente que se hace la víctima para ganarse el cariño de los demás. Yo no soy la arregladora de vidas de nadie. Yo no soy tu salvación, tu mujer perfecta. Estoy hasta el queque de ser la salvadora de todo mundo; el amor de su vida. SÍ, CLARO. Y repito: SÍ, CLARO.

¡Qué cabreo me traigo! Más bien, me provocas.

En verdad que no te entiendo. Lo intento, pero somos tan diferentes que no me cabe en la cabeza tu manera de pensar y de actuar. No comprendo tu egocentrismo y tu interminable indignación. Hago lo que puedo por llevarla en paz, pero no me dejas.

¿Qué quieres de mí?
Sabes que conmigo tus truquitos no funcionan.
Así que, por qué no me dices de una buena vez qué carambas quieres de mí, para que podamos seguir con nuestras vidas en paz. Joder.
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Arrebatos de ímpetu a un lado, me gustaría pedir a domicilio una dotación extra de paciencia, porque últimamente se me termina muy pronto.

Hace unas horas, mi cuarto fue visitado por un demonio del polvo. Y ni siquiera es broma.

Estaba yo sentada, felizmente, enfrente de mi computadora. De pronto, de la nada, una ráfaga titánica arrasó con todo el polvo de la terraza… y me lo vino a dejar en mi cuarto. No sólo en el piso; nooooooooo, al señor demonio del polvo le pareció buena idea dejar su huella en mi cama, mi tocador, mi escritorio, mi computadora, mi librero y en mi comida.

No tengo palabras para describir la cantidad de polvo y hojas secas que había en mi cuarto. Tuve que aspirar todo y barrer como setecientas veces. ¡Vaya manera de perder el tiempo! Gracias, demonio del polvo. Por tu culpa desperdicié horas de mi vida limpiando.

Cuando por fin terminé, era hora de cocinar mis panes sin levadura para esta semana. Era la primera vez que los hacía, y he de decir que no me fue tan mal. Aunque aún no puedo entender por qué se pegaba la masa por todos lados. Probablemente porque no usé manteca, pero en fin. Quedaron un poco dulces, pero qué se le hace; igual me los comeré.

Total, que entre la tolvanera y el pan sin leudar, empezó el Sábado y ya no pude trabajar en el cartel, ni en la foto, ni en el scrap, ni en nada. ¡Qué vida!

Pasando a cuál es mi estado emocional en este momento (la pregunta favorita de Tortuga)…. Y, bueno. Describámoslo en una metáfora, porque de otra manera berreo mucho.

¿Conocen a esas personas que viven en “caos”? De las que tienen su escritorio lleno de cosas en una aparente anarquía, pero saben perfectamente dónde está cada cosa dentro de ese “desorden”. De esas que, después de que limpian y tienen espacio libre, lo van llenando poco a poco, hasta que queda igual que como empezó. Y el tocador se va poblando de cosas: hoy un cepillo, mañana una revista. Que si las tijeras, un collar o unos dulces. Y termina el mueble siendo una batahola; un jolgorio (mudo, y tal vez lúgubre) de contenedores, accesorios y objetos triviales.

Mi estado emocional en este momento es ese tocador.
No hay nada más que profundizar (por ahora).


Oyendo: Pagrag—Maksim Mrvica

viernes, marzo 13, 2009


"Often when our affection seems wounded it is only our vanity bleeding".


Muchos hombres te dirán que lo que a las mujeres les encanta es sentirse adoradas. De hecho, la mayoría de los varones del mundo están plenamente convencidos de que las féminas viven diseñando planes para que ellos caigan a sus pies y les rueguen por un poquito de atención en sus ocupadas agendas sociales.

No dudo que haya muchas mujeres así en este mundo material en el que vivimos, pero ¿qué hay del resto de nosotras que no somos así? De las que no podemos simplemente sobreseer la relación y desaparecernos de la faz de la tierra; de las que nos sentimos mal cuando no podemos corresponder. Y, quizá lo más importante, de las que nos sofocamos fácilmente al ser cortejadas excesivamente.

Si hay una cosa que me altera en este mundo es que me sofoquen. Mis nervios se ponen a la defensiva y, después de cinco llamadas, quiero aventar el teléfono por la ventana. Luego de seis mensajes de texto, me urge enterrar el celular en una maceta, y lanzar dicho tiesto a la mitad de la calle. A ver si lo atropellan y ya me dejan en paz.

Me enerva tanto, y a la vez, me remuerde. Me siento mal de enojarme, pues finalmente el cortejador también es una persona; no es un pretendiente de piedra. Tiene esperanza… Y me duele lastimar.

Pero, es que ya basta.

Estoy hasta acá de que me estén hable y hable. Y que si el mensajito, y que si la llamada. Y que si vienen a mi casa sin invitación.

Hoy no puedo.

No importa si me hablas tres horas después para ver si siempre sí. O si escoges otro lugar para ir. Si hoy no puedo, NO PUEDO. ¿Es necesario deletrearlo?

Y si me sigues asfixiando, nunca podré, ni querré.

Así que ya déjame vivir.
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Dejando mis arranques a un lado, hoy me di cuenta de que mis tres últimos posts han sido en viernes. Realmente no sé porqué, pero me pareció relevante mencionarlo.

¿Cosas nuevas en mi vida? No hay muchas. Tengo dos semanas yendo al gimnasio y mis músculos están en huelga. Pero me gusta el lugar… y un maestro en específico. Claro que, como es de esperarse, el tipo de hombre que da esas clases es, sin excepción alguna, gay. Qué desperdicio. Nuestros hijos podrían ser hermosos.

Pero en fin. Se me había olvidado mencionar que tengo dos ratonas gordas por mascotas. Son un encanto, y bastante entretenidas. Me la paso observándolas; no les puedo quitar la vista de encima. Le dan variedad y alegría a mis, muy recientes, días de claustro.

Los que me conocen un poco, sea por mi blog o por equis o ye, saben que mi madre es muy propensa a súbitos cambios de humor, por consiguiente, mi vida social se define por “rachas”. Este último mes ha sido la racha de claustro. Pero no es tan malo como suena.

¿Qué más decir? Gracias a Dios por un nuevo día y, por piedad, dame más paciencia para no pisotear mi celular en un arranque de ira.


Oyendo: El ruido de un camión que va por la calle.

lunes, diciembre 15, 2008


"Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así el Eterno tu Dios te castiga".


No se me olvidó mi blog. Sólo murió mi abuelita. Y no tengo ganas de escribir.
Pero quise dar señales de vida.

Pronto, me iré de viaje de relajación. Tal vez escriba más durante esos días.
Por ahora, au revoir.


Oyendo: The Perfect Fan--Backstreet Boys